"El ave no es del nido en el que nace,
sino del cielo en el que vuela" 1
El primer cuento, "Acuérdate", me encantó, estaba yo sentada derechita enfrente de la computadora, leyendo con emoción este primer cuento, aunque no me gustara mucho la idea de leerlo en pdf, porque yo soy firme creyente de que los libros, si nos los lees en papel, no los entendiste igual.
"Acuérdate", me hizo recordar ese sentimiento precioso de cuando uno visita Oaxaca y ve a la gente vestida de colores típicos, ofreciéndote chapulines a peso o un gameboy a $250, también de los niños encantados jugando con sus cilindros llenos de aire, que parecían salchichas gigantes, pegándoles en la parte de abajo con la palma de la mano para que volaran erguidos y altos. Me hizo recordar también las palabras que dijo mi papá2 cuando vio una fotografía que tomé en Mazunte:
"y miro...
y entonces las voluntades vinculadas,
como seres humanos que somos gregarios, multidimensionales y bellos.
y miro y entonces, así me siento libre
el color y el intercambio
el color y el intercambio
y libre por que vivo un México en el que respiro ese color, ese intercambio, esa tiendita
y respiro lo bello
y todos los días respiro lo bello
y miro un México así que trastoca el fondo de mi ser hoy
hoy así, aún libre
hoy aún así sin miedos
y entonces así se nos da esa posibilidad de expresarnos tal cual somos" 2
Terminando este cuentito, fue de mal en peor y me hizo agradecer no haber conseguido el libro a tiempo, no por ser malo, sino porque no es un libro que tengo muchas ganas de recordar o de leer otra vez, el libro es bueno, Juan Rulfo es excelso, las descripciones, la manera en que emplea el vocabulario, la manera en la que aún dejando lugar a la imaginación, deja su punto perfectamente claro, todos los cuentos, me los imaginé, todos los sentí, porque así lo escribió él, para que lo sintiéramos, así de crudo, así de difícil y así de pintoresco.
No quiero leerlo otra vez, pueque por que me gusta disfrutar mi lectura en vez de agonizarla, pueque también un poco por negación, por ay cabe también un chance porque soy muy sensible al dolor de mi México, igual y no lo entendí bien, yo misma digo que los libros no se leen en las computadoras, pero lo que entendí, no me gustó.
Poco a poco fui suspirando más y leyendo más y más rápido para que se acabara este martirio interminable de leer muertes detalladas, el libro es corto, pero vaya que es tedioso pa personas como yo, de esas que no nos gusta leer desgracias porque las sabemos a diario.
Cuento tras cuento, se apretaba más mi pecho, se cerraban más mi garganta y mis puños, imploraba por que acabara, no dejé de leer porque los libros no se dejan a medias, los libros se terminan, porque si no los terminas, no te dejas entender al autor ni a la historia y entonces, creo yo, que no puedes tener una opinión sólida de un libro a medias.
Este sentir que se me desgarraba el corazón se iba haciendo más grande y no podía callarlo, cuando terminé el libro, me sentí aliviada porque había terminado la tortura, qué pensamiento más idiota, la tortura no fue el libro, la tortura fue salirme de la realidad del libro, para entrar de nuevo a la mía y saberme aún parte de un México que sufre, que llora, que mata, de un México que no pierde las esperanzas, pero tampoco olvida, de un México cojo de una pierna y con la otra rota, un México que aguanta y sigue caminando, de un México tan rojo y tan blanco, que no sabemos si se va a hacer rosa o se haga quizás más rojo.
Hace algún tiempo, discutiendo con mis amigos, me contaron maravillas del libro, me lo recomendaron muchísimo, me dijeron que lo tenía que leer y lo voy leyendo, pa enterarme de que es un recordatorio de lo que vivimos día a día, yo digo que la gente no necesita recordatorio, yo digo que la gente necesita saber lo bonito, necesitan leer de las Oaxaqueñas que venden chapulines o saber de los hippies que crían a sus hijos vendiendo pulseritas de playa en playa, que son re felices, necesitan saber de las Marías del centro, que se enojan si les tomas fotos, porque ellas no son un recuerdo, ni una atracción, ellas son México, son las artesanas que hacen muñecas que dicen todo, necesitan saber de los Josés de ochenta y tantos que tejen sillas de bejuco, de los Juanes que acarrean a la mula, de las Doñas Chonitas que andan por ay haciendo tortillas y frijoles para regalárselas a los niños hambrientos.
Los Mexicanos necesitamos descubrir un México lindo y querido para empezar a quererlo, para valorarlo y no dejar que se expanda el rojo en la bandera, para no permitir que nuestros hijos vivan en un lugar en el que las muertes sean costumbre y ya todos hayan perdido la capacidad de asombro, necesitamos dejarles un México de Marías, de Oaxaqueñas con sus chapulines, de hippies asoleando a sus esquincles encueraos en la playa en lo que tejen sus pulseras, tenemos que dejarle a México, niños que no se avergüencen de ponerse un sombrerote o un penacho en la cabeza, sino al contrario, que digan: "De aquí vengo". Necesitamos seguir luchando por dejar a México pulido y brillante como la perla que es, hay que seguir luchando para se recupere eso, que lleva perdido tantos años, para que se cree un México, en el que todos se den la mano para impulsarse entre todos, no para tirarlos desde el monte más alto. Necesitamos recuperar la cultura, las costumbres, el orgullo de nuestra raza, necesitamos más Mexicanos ingeniosos, fuertes y trabajadores que a pesar de todo, siguen chambeando, más Mexicanas que canten y bailen con sus vestidos rosas mexicano al ritmo de los mariachis.
Hoy estoy triste, no porque Juan Rulfo me haya recordado a mi México, sino porque yo, tan Mexicana que soy y tan dolida que estoy, estoy escribiendo de las Marías, de los Josés, de los Juanes y de las Doñas Chonitas, para tener que recordarme que éste, es mi México y que sus problemas, son los míos.
1 Frase que dice un volador de Papantla en el documental Hecho en México.
2 Palabras textuales de Francisco Urquiza Guzzy al ver la fotografía que tomé.

Me Fascina como describes a nuestro México, soy una enamorada de mi País, de su gente, de sus costumbres y colores, transitamos a nuestros niños, este sentimiento, este orgullo, esta Admiración!
Me encantó tu ESCRITO!